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La física cuántica entra en el mundo de las finanzas

Michael Hintze es un empresario australiano con más de treinta años de experiencia en los mercados financieros mundiales. Es el fundador de CQS, una de las principales empresas de gestión de activos en Europa. Siempre ha invertido a la antigua usanza, observando lo que sucede en el mundo real, y las cosas le han ido muy bien. Sin embargo, a finales de 2019, anunció en una entrevista concedida a la revista ‘Bloomberg’ que iba a invertir en computación cuántica, una tecnología de la que aún se sabe muy poco, y que gigantes como Amazon y Google están tratando de descifrar.

Los ‘flash boys‘ del algoritmo

El anuncio sorprendió a los expertos porque CQS siempre ha mirado con sospecha a los llamados ‘flash boys‘, inversores que llevan años utilizando algoritmos para moverse por los mercados. En concreto, su técnica se llama high frequency trading (HFT), un método de negociación de valores gestionado por algoritmos complejos que supera los límites de potencia de los procesadores normales.

Nacido en un garaje de ideas en 1989, este sistema fue diseñado para comprar y revender inmediatamente un número elevado de valores en el menor tiempo posible, anticipando los precios que tendrían 30 o 60 segundos después. De ahí el nombre ‘flash boys‘. Al principio no se ganó la confianza de los operadores, pero con la difusión de internet  y la fibra óptica, los algoritmos se difundieron y ahora es un mercado en gran auge también para las finanzas.

Hoy la cota de intercambios elaborados con HFT es superior al 50%. El secreto es lograr márgenes de beneficio infinitesimales en miles de transacciones por día. Sin embargo, en 2017, las ganancias obtenidas gracias al HFT cayeron un 85% en comparación con los máximos históricos. Si hace diez años los banqueros estaban preocupados por los ‘flash boys’, los gastos en que incurrieron estos financieros informáticos para mejorar sus conexiones y construir bunkers desde los cuales operar terminaron erosionando sus ganancias.

La llegada de las finanzas cuánticas

Aunque los inversores automáticos reducen la irracionalidad del operador humano, los financieros más experimentados como Hintze nunca han confiado en los algoritmos. Esto podría cambiar con el advenimiento de la física cuántica en el mundo de las finanzas. El ‘quantum computing’, de hecho, es una de las evoluciones más interesantes de la computación de alto rendimiento, y podría marcar un punto de inflexión para el sector.

La computación cuántica, nacida en los años ochenta del siglo pasado, utiliza las características de la materia a nivel microscópico para resolver problemas y cálculos particularmente difíciles. En un breve ensayo publicado por ‘Review in Physics‘ a finales de 2019, los físicos Omán Orùs, Samuel Mugel y Enrique Lizaso ilustraron cómo es teóricamente posible usar algoritmos cuánticos para la solución de algunos problemas financieros.

A diferencia de los ordenadores clásicos, un ordenador cuántico puede representar todos los datos entrantes al mismo tiempo y realizar cálculos a gran escala simultáneamente. Un sistema cuántico funciona de manera diferente a los ordenadores tradicionales. En lugar de hacer cálculos basados ​​en ‘bits’ (la unidad de información que puede tomar dos valores: 1 o 0), hace que un solo objeto se comporte como una combinación de dos objetos separados al mismo tiempo.

De esta forma, los cubits (o ‘bit cuánticos’) pueden contener una combinación de 1 y 0: dos ‘cubits’ pueden tomar cuatro valores a la vez, y así sucesivamente, con números que crecen exponencialmente a medida que aumentan los ‘cubits’. Esto hace que un ordenador cuántico sea increíblemente más rápido y poderoso que los tradicionales. Hasta la fecha, sin embargo, no existe una verdadera máquina cuántica. Y puede que falten años para ello.

El interés de Big Tech

El problema es que mantener ‘cubits’ juntos y aislarlos es extremadamente complejo. Necesitan superconductores muy caros, fabricados con metales particulares, que funcionan con equipos más parecidos a un refrigerador cilíndrico enorme que a un ordenador. En resumen, es un sistema muy caro, que solo unos pocos gigantes de la tecnología o centros de investigación pueden permitirse.

A finales de octubre de 2019, Google anunció que había logrado la ‘supremacía cuántica’, es decir, la capacidad de resolver una operación matemática compleja, que según la compañía habría llevado 10.000 años a los ordenadores normales, en tan solo 200 segundos. IBM dijo después que esa operación en realidad no habría tomado todo ese tiempo. Google rechazó el argumento de IBM, pero admitió que el sector todavía está envuelto en la oscuridad.

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Mientras tanto, Amazon también decidió entrar a los sistemas cuánticos, lanzando un servicio que permite a las empresas probar el potencial de las aplicaciones basadas en la computación cuántica a través de la nube y a costes asequibles. Todos los investigadores coinciden en la esperanza de obtener sistemas de inteligencia que sean muchos más potentes y fiables que los actuales, para crear simulaciones en numerosos ámbitos, como la meteorología y la climatología. Y, por supuesto, para desarrollar nuevas estrategias de inversión.

Los pioneros de las finanzas cuánticas

Desde hace unos años operan grupos de pioneros de las finanzas cuánticas. Son una nueva figura de inversores que colaboran para desarrollar colectivamente algoritmos con los que optimizar las inversiones financieras. Se trata de trader, físicos, matemáticos, informáticos que trabajan en la creación de plataformas de negociación en línea para competir con los hedge fund tradicionales, aplicando los métodos de la física cuántica a las finanzas.

El Financial Times habló de uno de ellos, Dan Houghton, matemático inglés, que dirige un restaurante mexicano en Londres durante el día y colabora con otros expertos en la plataforma Quantopian por la noche. Su objetivo es desafiar a los mercados e inventar algoritmos capaces de favorecer las inversiones financieras cuánticas.

Quantopian trabaja a través del crowdsourcing, una colaboración voluntaria entre varias personas para la realización de un proyecto común. La plataforma aspira a desarrollar una compañía financiera que reúna algoritmos ‘caseros’ con los que desarrollar estrategias de inversión automáticas. Todos los meses, los algoritmos ganadores, aquellos que han permitido los mejores beneficios, se seleccionan e incluyen en el ‘crowdsourcing hedge fund Quantopian’.

Estos inversores matemáticos hasta ahora no han sido tomados muy en serio. Sin embargo, como señala el Financial Times, últimamente los hedge fund tradicionales han observado la retirada de fondos por el largo período de bajos rendimientos. Tal y como piensa Michael Hintze, la llegada de algoritmos basados ​​en la física cuántica representa una alternativa interesante, que merece ser explorada.


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