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Ciberseguro, ¿qué es y por qué conviene hacerlo?

La seguridad cibernética con demasiada frecuencia sigue viéndose como un mero gasto y no como una oportunidad. Sin embargo, y en proporción al aumento de la importancia de los datos, se percibe cada veza más como una necesidad.

Además de los costes estrictamente monetarios, existen también grandes costes indirectos, cuyos límites son difíciles de calcular. Vivimos en una época en la que el daño reputacional puede suponer consecuencias irreparables. Por lo general, los costes de un ataque o incidente cibernético implican: pérdida de productividad, de trabajo directo, de liquidez, de reputación. Las operaciones necesarias para recuperarse después de un ataque aumentan significativamente los gastos.

Por esta razón, la prevención es sin duda la opción más ventajosa. A pesar de los esfuerzos sustanciales realizados en los últimos años, aún no existen sistemas invulnerables, especialmente teniendo en cuenta que el error humano es decisivo en la gran mayoría de los incidentes y ataques cibernéticos actuales. La complejidad y los métodos utilizados por los ciberdelincuentes se vuelven cada vez más sofisticados, al tiempo que los vectores de ataque son cada vez más accesibles, incluso para las personas sin grandes conocimientos técnicos. De hecho, en el dark web se puede comprar malware por unos pocos cientos de dólares.

La oportunidad de proteger los negocios con un ciberseguro

Por tanto, además de fomentar la educación digital del personal para un uso cuidadoso de la red, es necesario protegerse con un ciberseguro, ya que el riesgo no puede eliminarse por completo. No obstante, antes de contraer un seguro de este tipo conviene realizar un análisis del riesgo real. De hecho, muy a menudo, las empresas no saben cuantificar su exposición, ya que el impacto económico que puede causar un ataque o incidente informático es difícil de evaluar.

A pesar de la creciente concienciación sobre el riesgo cibernético, todavía no existe una oferta de seguros del todo adecuada. Al comparar los activos tangibles e intangibles, los líderes empresariales de EMEA indican que los activos intangibles están un 38% más expuestos que los activos tangibles en materia de seguros. Alrededor de la mitad de las pérdidas potenciales (49%) en activos tangibles está asegurada, mientras que este porcentaje baja a un 11% para los activos intangibles.

Para ser eficaz, un ciberseguro debe incluir necesariamente:

● Cobertura de daños intangibles directos: por ejemplo, cancelación o destrucción de un archivo, material relacionado con proyectos, etc.

● Cobertura de daños intangibles indirectos: que impactan en la reputación corporativa o que pueden disminuir el valor de mercado de las acciones de la compañía.

● Cobertura de daños materiales directos e indirectos: por ejemplo, destrucción o robo de un servidor, dispositivo fijo o móvil.

El valor del ciberseguro no radica solo en la compensación por los daños sufridos, sino también en una serie de posibles servicios de asistencia que se brindan cuando ocurre el evento. Por ejemplo, la implementación de medidas de intervención para la mitigación de los daños y para la recuperación de la actividad, la participación de expertos en investigación forense, o el apoyo en la comunicación para los clientes.

Lo cierto es que la tendencia de este sector va al alza. Según el Insurance Information institute, las primas por cobertura de riesgo cibernético alcanzarán los 9.200 millones de dólares este año. La Organización Internacional de Normalización (ISO) ha publicado las directrices sobre ciberseguros. El documento tiene como objetivo fomentar una mayor estandarización en un área donde la adopción de estándares uniformes puede facilitar el desarrollo del mercado.

Un ciberseguro para particulares

Además del riesgo para las empresas, las compañías de seguros están desarrollando políticas cada vez más avanzadas para proteger también a las personas de los riesgos asociados con el uso de internet. Desde el acoso cibernético hasta la pérdida de datos personales, pasando por el stalking en línea y la difamación en redes sociales. El estudio internacional ‘Personal cyber insurance: Protecting our digital lives’ destaca cómo, para 2025, el valor del mercado global de los ciberseguros personales podría incluso superar los 3.000 millones de euros.

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En este tipo de póliza, en caso de que el titular, o uno de los miembros de su familia, resulte víctima de acoso cibernético, difusión ilícita de material personal, difamación o amenazas en línea, el seguro interviene ayudando al cliente en los procesos civiles y penales para obtener la eliminación del contenido publicado y solicitar una indemnización.

Si la acción tomada no conduce a resultados concretos en poco tiempo, algunas compañías apoyan al asegurado con un equipo de expertos que pueden tomar medidas para inundar la red con nuevo contenido destinado a dispersar y minimizar la visibilidad de los materiales nocivos publicados, una operación llamada ‘flooding’. Algunos seguros ofrecen también asistencia médica, y cubren parte de los gastos por eventuales tratamientos psicológicos si la víctima experimenta un trastorno de estrés postraumático.

Protección frente al acoso online

Los ciberseguros personales a menudo ofrecen programas específicos que protegen de virus y malware, de ciberataques de hackers, de phishing y de intercepción de las teclas presionadas en el teclado. Algunas compañías de seguros van más allá. Mediante el uso de programas extremadamente sofisticados, analizan la red, sobre todo el dark web, para identificar cualquier uso fraudulento de los datos personales del asegurado, asesorándole en caso de posibles situaciones de riesgo.

Otra área de riesgo es la relacionada con las compras en línea. En este caso, los ciberseguros suelen contemplar soporte en la resolución de disputas relacionadas con incumplimientos contractuales. Entre las categorías de productos normalmente excluidos se encuentran, entre otros, objetos preciosos, intangibles con valor monetario (por ejemplo, acciones, bonos o valores) y productos digitales descargados de la red. También se excluyen las disputas relacionadas con subastas en línea y la compra de productos usados, o cuyo valor sea inferior a los 200 euros.

Finalmente, el ciberseguro personal puede proteger al usuario del riesgo de pérdida, robo o daño de su dispositivo digital. Las compañías ponen a disposición del asegurado un software específico para la recuperación de los datos perdidos y, si no es suficiente, cubren los costes de reparación en un centro especializado. En este caso, el ciberseguro podría ser una solución concreta para evitar gastar mucho dinero o, peor aún, arrojar al viento años de recuerdos.

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