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¿Qué datos personales hay que dar al contratar un producto financiero?

Abrir una cuenta de ahorro, trasladar parte de los ahorros a un depósito bancario o abrir un plan de pensiones. Todas estas acciones tienen un mismo denominador común: son gestiones que requieren que los clientes aporten sus datos a las entidades financieras. Conocer por qué el sector financiero los necesita, y saber qué datos precisa en función del tipo de producto que se quiera contratar, es fundamental para que los clientes estén seguros del uso que se hace de su información.

¿Por qué el sector financiero necesita tus datos?

Las entidades financieras solicitan los datos en el marco del proceso Know Your Customer (KYC) o Conoce a tu Cliente, una medida antifraude. De igual modo, en el ámbito financiero se exigen al cliente determinados datos con el fin de evitar el blanqueo de capitales. Problemas como la corrupción y la financiación del terrorismo, entre otros, hacen que las políticas de KYC sean una medida fundamental en el sector. Además de eso, si la entidad posee determinada información del usuario, también puede proporcionarle un producto u oferta mejor.

En ese sentido, entre los datos más habituales que suelen pedir las entidades bancarias se encuentra: la información relativa a la actividad laboral, el salario anual, el propósito de la cuenta, si se van a realizar transferencias de manera regular al extranjero o el tipo de operaciones que se realizan regularmente.

¿Es seguro comunicar los datos a las entidades?

Dado que las entidades disponen de mucha información sobre la actividad del usuario, la siguiente pregunta que cabría hacerse es si es seguro compartir todos esos datos. La respuesta es sí. Para garantizar la protección de los datos entró en vigor en 2016, y es obligatorio desde mayo de 2018, el nuevo Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea (RGPD).

Este nuevo reglamento requiere que los datos que piden las entidades financieras sean los mínimos y asegura que soliciten solamente aquellos estrictamente necesarios. De esta manera, la entidad también se ocupará de proteger los datos de aquellos procedimientos que no estén autorizados.

Datos a aportar según el producto bancario

Por norma general, si se quiere abrir una cuenta o solicitar una tarjeta de crédito, los datos que hay que aportar rara vez excederán del nombre, apellidos, DNI, justificante de residencia española, nómina y declaración de la Renta.

Si se va a solicitar un préstamo bancario, la entidad querrá conocer otro tipo de información, como la antigüedad en el puesto laboral, el tipo de contrato o el código de cotización a la Seguridad Social.

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El grado de documentación que requiere la entidad va en aumento en función de la complejidad del tipo de producto que se solicita. Para un crédito o un préstamo podrían pedirse también avales e información más detallada sobre la nómina o el puesto de trabajo que se ocupa.

A su vez, si el trámite se realiza por internet las medidas de seguridad son mayores, para verificar tanto la identidad del usuario como sus datos personales, por lo que la protección de la información más sensible está asegurada.

En definitiva, con la nueva normativa de protección de datos personales la seguridad de su tratamiento está garantizada y, aunque la entidad requiera los datos del usuario, este debe saber que el tratamiento de toda esta información se hará según la legalidad, cumpliendo debidamente con lo estipulado.

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